Infancia y vitamina G

En la sociedad occidental actual, la mayor parte de niños viven en entornos urbanos llevando una vida principalmente sedentaria. Gran parte de ellos no tienen contacto con espacios naturales de forma habitual a pesar de los múltiples efectos positivos a nivel físico, psíquico, social y académico que ello conlleva.

Frances Ming Kuo (doctora, investigadora y directora del Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois) lleva años estudiando la asociación entre la naturaleza, la salud humana, el comportamiento social y psicológico. En diferentes investigaciones, ha encontrado evidencias sobre el rol de la naturaleza como un ingrediente necesario para una vida saludable. De ellas nace el concepto de vitamina G (Green), entendido como la necesidad de mantener contacto con entornos naturales en dosis regulares y frecuentes.

Richard Louv (periodista, cofundador y presidente de la organización Chlidren and Nature Network), en su libro “Last Child in the Woods”, habla del Trastorno por Déficit de Naturaleza. Aunque no se considera un trastorno médico, ni hay estudios epidemiológicos en España que lo confirmen, hace referencia al efecto negativo que tiene en los niños la desconexión con el medio natural.

En niños que viven con poco acceso a entornos naturales se ha observado una mayor incidencia de trastornos de ansiedad y depresión clínica, un incremento de la obesidad infantil, un agravamiento de los síntomas del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) y una mayor prevalencia de enfermedades respiratorias y déficit de vitamina D.

En España, José Antonio Corraliza (catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid), junto a Silvia Collado (doctora en Educación Ambiental), han realizado varios estudios donde evidencian que el contacto con entornos naturales en la infancia actúa como factor protector (efecto Buffering) para hacer frente a situaciones adversas y estresantes. Los niños que disfrutan de un mayor contacto con la naturaleza son menos vulnerables al estrés y están en mejores condiciones para afrontar eventos estresantes cotidianos.

Imagen propiedad de Alessandro Pucci en Wikimedia Commons

Algunos de los efectos psicológicos positivos que tiene el contacto con la naturaleza en la infancia son:

  • Mejora el rendimiento académico: Los alumnos de colegios que utilizan aulas al aire libre y una educación de tipo experiencial-vivencial obtienen mejores resultados académicos. Cuidar de plantas, animales y observar en directo los diferentes procesos naturales impregnan de emotividad el aprendizaje. Las emociones dirigen la atención y permiten que se grabe con mayor facilidad la información.
  • Reduce los síntomas del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad): La exposición a espacios verdes y al aire libre mejora la concentración y el control de impulsos. Los niños diagnosticados de TDAH, que juegan regularmente en entornos naturales, tienen síntomas más leves que los que juegan en ambientes interiores o en espacios al aire libre no naturales.
  • Mejora la capacidad cognitiva: Los espacios naturales ofrecen un entorno rico en estímulos. Fomentan la capacidad de observación, experimentación, relación y razonamiento, entre otras muchas. Permiten un aprendizaje activo y significativo.
  • Mejora la creatividad y la resolución de problemas: Cuando los niños están en ambientes naturales participan en juegos más creativos y de tipo cooperativo y aumenta su capacidad para resolver los problemas.
  • Mejora las relaciones sociales: Las actividades recreativas en espacios naturales promueven la cohesión y la solidaridad.
  • Mejora la autonomía, autoestima y autocontrol: El contacto con la naturaleza permite tener experiencias personales irrepetibles mediante el cumplimiento de actividades que conlleven una cierta dificultad (cruzar un río) o determinados objetivos personales simbólicos (hacer cima). La tolerancia a la frustración se aprende de una forma más natural.
  • Mejora la psicomotricidad: Los espacios naturales ofrecen espacios abiertos donde los niños pueden moverse libremente y desarrollar sus habilidades motrices poniéndose a prueba. Permiten desarrollar una mayor coordinación y agilidad.
  • Fomenta la empatía, el respeto y el contacto con las emociones: Gracias al contacto con los animales y las plantas se generan comportamientos de respeto y empatía. Se promueve una mayor conciencia medioambiental. Además, en el entorno natural podemos experimentar emociones y sensaciones no habituales en el medio urbano.
  • Reduce el estrés: Estar cerca de espacios naturales actúa como factor protector para hacer frente a situaciones estresantes de la vida diaria.

En la actualidad existen diferentes proyectos orientados a fomentar un mayor contacto con la naturaleza. El objetivo es naturalizar, no solo los espacios de aprendizaje, sino también los entornos urbanos atendiendo a los múltiples beneficios que ello conlleva.

Un paseo por el parque, una excursión semanal al campo o la simple contemplación de la naturaleza deberían convertirse en actividades cotidianas con nuestros hijos. El contacto con la naturaleza en la infancia deja una huella imborrable.


Fuentes:

CORRALIZA, José Antonio; COLLADO, Silvia. “La naturaleza cercana como moderadora del estrés infantil”. Psicothema 2011. Vol.23, nº 2, pp. 221-226. www.psicothema.com

MÚGICA DE LA GUERRA, Marta; MUÑOZ SANTOS, María; PUERTAS BLÁZQUEZ, Javier. Salud y áreas protegidas en España. Identificación de los beneficios de las áreas protegidas sobre la salud y el bienestar social (2013). http://www.redeuroparc.org/img/Eje_4/AP_y_salud.pdf

Beneficios de conectar a los niños con la naturaleza. http://naturalearning.org/sites/default/files/Spanish%20Connecting%20Children%20with%20Nature.pdf

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Acerca de Silvia Cabrera

Psicóloga de orientación cognitivo-conductual abierta a herramientas terapéuticas de otras corrientes de la psicología con el objetivo de conseguir una intervención centrada en la persona y adaptada a sus necesidades concretas. Formación y experiencia porfesional específica en: - Psicología Infantojuvenil - Terapia Sexual y de Pareja - Psicogeriatría
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4 respuestas a Infancia y vitamina G

  1. Beto dijo:

    Un huerto por familia y el mundo sería un lugar mejor para todos.

    Me gusta

  2. Pingback: Sobreprotección | PSICOLOGÍA

  3. Pingback: Resiliencia | PSICOLOGÍA

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