Educación Emocional

Las investigaciones en neurociencia han mostrado que la experiencia modifica nuestro cerebro continuamente, fortaleciendo o debilitando las sinapsis, reorganizando las redes neuronales y compensando áreas hipofuncionales, en esto consiste el aprendizaje.

Cualquier aprendizaje implica una experiencia afectiva. Las emociones juegan un papel fundamental en este proceso, facilitándolo o entorpeciéndolo. Influyen en nuestra motivación, es decir, en el proceso interno que activa, dirige y mantiene nuestra conducta hacia un objetivo concreto, así como en diferentes procesos cognitivos como la atención o la memoria.

La educación emocional ha ido ganando terreno los últimos años aunque aún sigue siendo una asignatura pendiente, sobretodo, en la educación secundaria. El aprendizaje escolar debería fomentar la adquisición de conocimientos, sin olvidar que ésta etapa es idónea para afianzar aptitudes, valores y actitudes para una vida adulta satisfactoria.

Partiendo de un enfoque constructivista de la educación, el alumno es un sujeto activo y responsable de su propio aprendizaje. Desde esta concepción se fomenta el desarrollo del sentido crítico, la iniciativa personal, la automotivación y la capacidad para tomar decisiones y resolver problemas. Para ello es necesario enseñarles a desarrollar la capacidad metacognitiva (saber cómo aprenden) y su inteligencia emocional (porqué y para qué aprenden). A través de ella tomarán consciencia de sí mismos, de su relación con los demás, de sus emociones y en la toma de decisiones.

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Imagen obtenida de flickr propiedad de Alfonsobenayas

Actualmente existen centros educativos que ya están aplicando programas como el TREVA (Técnicas de Relajación Vivencial Aplicadas al Aula), basados en la aplicación de diferentes técnicas de relajación, con el objetivo de fomentar el desarrollo personal y la interioridad.

Entre los beneficios de este programa y de otras técnicas de meditación, el mindfulness o el yoga aplicadas al aula, se encuentran:

  • Mejora de las relaciones sociales, aumento de la empatía y comprensión.
  • Mejora del aprendizaje, de la capacidad atencional, la percepción del detalle y la memoria.
  • Mejora la autoestima y del autoconcepto. Fomenta una sensación de bienestar.
  • Mejora de la regulación emocional y disminución del estrés.

Desde casa también podemos fomentar la inteligencia emocional de nuestros hijos a través de diferentes ejercicios que fomenten la auto-observación y la atención consciente. La duración de cada uno de ellos deberá ser adaptada a la edad y a las características individuales de cada niño. La mayoría de ellos son muy útiles con niños con TDAH ya que permiten fomentar una mayor autorregulación y autocontrol, tanto de la capacidad atencional, como de la impulsividad e hiperactividad:

Respiración consciente: Existen dos modalidades, la primera consistiría en pedirles que inhalen por la nariz y expulsen el aire a través de una pajita dentro de un vaso de agua para formar burbujas pequeñas evitando derramar agua. Otra opción es utilizar una vela, en este caso, al exhalar por la boca, tienen que soplar despacito intentando no apagar la vela.

Tomar consciencia del propio cuerpo: Sentados con las piernas cruzadas, la espalda recta y los ojos cerrados (postura de yoga) o tumbados, se les pide que tomen consciencia de cada parte de su cuerpo recorriéndolo de arriba abajo, poco a poco, e identificando las diferentes sensaciones. Es interesante que el adulto guíe en el recorrido, pidiéndoles que se concentren durante unos segundos en las diferentes partes de su cuerpo. Otro ejercicio que puede proponerse es caminar descalzos, con los ojos vendados, prestando atención a las sensaciones asociadas al movimiento del propio cuerpo y del contacto con el suelo.

Escucha y atención consciente: En la misma postura que el ejercicio anterior se les pide que focalicen su atención en un sonido. Puede ser un instrumento como una campana o un gong, sonidos de la naturaleza, la voz de una persona o el latido de su corazón.

Identificación emocional: Mientras se realiza el ejercicio de tomar consciencia del propio cuerpo, se les puede pedir que, a la vez que recorren cada zona del cuerpo,  identifiquen las emociones o sensaciones poniéndoles un color. Otra opción es vendarles los ojos, poner música y pedirles que expresen sus emociones bailando o dibujando las emociones que han experimentado.

Identificación de las cogniciones o pensamientos: Este ejercicio se basa en identificar los pensamientos sin juzgarlos, ni valorarlos. Antes de iniciar el ejercicio damos garbanzos o palillos y pedimos que los guarden en el bolsillo. Sentados con los ojos cerrados y las piernas cruzadas o tumbados en el suelo, se les pide que observen sus pensamientos sin emitir ningún juicio de valor, simplemente dejando que fluyan y prestando atención a sus emociones. Cada vez que identifiquen un pensamiento, lo observen y permitan que se marche, pueden sacar un garbanzo o palillo del bolsillo.


Es muy importante tener presente que el desarrollo emocional y social es igual de importante que el académico:

“No hay un cerebro emocional y uno cognitivo, el cerebro es uno” (Mark Greenberg)

Fuentes:

http://www.mindfulschools.org/

http://www.infocop.es/view_article.asp?id=4628

Atención plena y rendimiento académico en estudiantes de enseñanza secundaria. Benito León. European Journal of Education and Psychology, Vol.1, nº3 (pág. 17-26), 2008.

http://www.redesparalaciencia.com/1799/redes/2009/redes-50-meditacion-y-aprendizaje

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Intervención cognitiva en el deterioro cognitivo y las demencias

La intervención cognitiva forma parte del tratamiento integral y multidisciplinar del deterioro cognitivo y las demencias. Consiste en una serie de técnicas orientadas a promover el mantenimiento y la optimización de las diferentes funciones mentales.

Promueve el mantenimiento de la funcionalidad y de las actividades básicas de la vida diaria (actividades de autocuidado, como la higiene personal, alimentación, movilidad esencial, etc.), repercutiendo positivamente en la autoestima. El objetivo final de este tipo de intervención se centra en mejorar la calidad de vida de la persona mayor y, paralelamente, la de los familiares a cargo, reduciendo la sobrecarga del cuidador.

Es muy importante que sea realizada por profesionales con formación específica para evitar efectos adversos como trastornos conductuales, desmotivación o baja autoestima. El tratamiento debe ser diseñado tras un estudio neuropsicológico y teniendo en cuenta variables socioculturales, así como las aficiones y gustos de la persona, sus habilidades, los hábitos, el estado funcional y la presencia de otras enfermedades concurrentes.

La exploración neuropsicológica permitirá conocer en profundidad el grado de deterioro, las áreas más afectadas y preservadas, así como la presencia o ausencia de síntomas psiquiátricos.

Es fundamental implicar a los cuidadores informando sobre los objetivos terapéuticos ya que facilitará la adherencia al tratamiento. Es necesario individualizar la intervención teniendo en cuenta las habilidades de la persona, no solo en la actualidad, sino también en el pasado y conociendo su historia de vida.

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Imagen obtenida de flickr propiedad de Adriana Agulló

Técnica de Orientación en la Realidad

Se considera el punto de partida de las terapias no farmacológicas en la intervención con demencias. Fue descrita por el psiquiatra James Folsom (1958) como una técnica para mejorar la calidad de vida de personas mayores con estados de confusión.

Consiste en que la persona tome consciencia de su situación en el espacio, tiempo y respecto a sí misma. De esta forma se estimula la orientación espacial, temporal y personal.

Se puede trabajar iniciando el diálogo con una presentación personal en la que refiera su nombre y apellidos, edad, estado civil, el nombre de los hijos u otros datos personales. Comentar hechos autobiográficos del presente o del pasado, permite trabajar transversalmente la orientación personal y temporal. Ésta también puede estimularse mediante el comentario de noticias de prensa, radio o televisión, a través de la revisión del calendario y sus festividades, comentando las fiestas populares, o recordando hábitos semanales, etc. Las preguntas en las que se explore el lugar donde se encuentra, su dirección, cómo ha llegado o cómo iría a un determinado lugar, permiten potenciar la orientación espacial.

Este tipo de intervención tiene efectos positivos tanto a nivel conductual, como cognitivo. Mejora la motivación para relacionarse con el entorno, la comunicación y la sociabilización. Reduce la ansiedad asociada a la confusión, se fomenta una mayor sensación de control y una mayor autoestima.

Psicomotricidad

Se interviene en la motricidad fina y gruesa (tonicidad y actitud postural), en diferentes áreas cognitivas (como la memoria, atención, orientación, lateralidad, equilibrio, coordinación, el reconocimiento del propio cuerpo, etc.) y socioafectivas.

Puede utilizarse como apoyo la música popular, canciones infantiles o música significativa para la persona mayor, que podrá cantar o reconocer aprovechando el mantenimiento de la memoria remota y, además, permitirá la evocación de diferentes emociones. También los instrumentos de percusión son útiles para trabajar ritmos o la imitación de movimientos.

Facilita la expresión emocional y estimula la creatividad. Se trabaja la capacidad atencional y mejora la motivación. Mantenerse físicamente activo ayuda a las personas con demencia a retrasar el avance neurodegenerativo.

Reminiscencia

Técnica que también es conocida como “terapia del recuerdo”. Pretende evocar experiencias vividas que han provocado un impacto emocional o han tenido un papel relevante en la vida de la persona mayor a través de objetos, sonidos o imágenes. El objetivo es activar la memoria autobiográfica.

Es muy importante conocer la historia de vida de la persona mayor, que el terapeuta tenga una buena formación a nivel cultural (cine, teatro, música, fiestas populares, costumbres, etc.) y que sepa manejar las reacciones emocionales que puedan desencadenarse. Estos talleres se basan en el diálogo.

Se puede trabajar mediante la confección de un diario de vida, mirando fotos personales o de personas relevantes de la época, mediante vídeos históricos, realizando una caja de objetos significativos para la persona mayor, observando objetos antiguos, escuchando canciones de su época, mediante la creación de escenarios o representaciones teatrales, etc.

Aunque no existen evidencias claras sobre el efecto de la reminiscencia en la función cognitiva, sí se han observado efectos positivos con respecto a la participación y la sociabilización de las personas mayores, así como un aumento de la sensación de bienestar de la persona.

Activar recuerdos del pasado permite y ayuda a mantener la propia identidad y la autoestima.

Estimulación cognitiva

De las diferentes terapias cognitivas es la que posee mayor apoyo empírico. Está orientada a mantener o mejorar el funcionamiento cognitivo a través de un conjunto de técnicas y estrategias sistemáticas. Éstas permiten potenciar las diferentes funciones cognitivas (atención, memoria, percepción, lenguaje, cálculo,  funciones visuoespaciales, funciones ejecutivas, etc.) y debe estar programada por un profesional con formación específica. Preferentemente se realizará a nivel individual o en grupos reducidos y homogéneos.

La estimulación cognitiva y motora es la primera elección en el tratamiento del deterioro cognitivo leve y la demencia en sus fases iniciales. Es útil también en el envejecimiento normal ya que produce mejoras significativas en el estado mental general, la afectividad y un conjunto de variables psicológicas relacionadas con la calidad de vida autopercibida. Consiste en estimular y mantener las capacidades cognitivas existentes, basándose en la plasticidad y en la reserva cognitiva de la persona, con la intención de mejorar o mantener el funcionamiento cognitivo y disminuir la dependencia.

Los programas de estimulación generan mejoras globales de la conducta y estado de ánimo como consecuencia de una mejora de autoeficacia y autoestima. Promueven, además, el mantenimiento de las funciones cognitivas y un declive más lento en los casos de demencia.


De la misma forma que para el tratamiento farmacológico, los avances en el diagnóstico precoz del deterioro cognitivo y las demencias son fundamentales para enlentecer, en la medida de lo posible, el desarrollo de la enfermedad; en el caso de las terapias cognitivas, una aplicación temprana puede ofrecer mejores resultados dotando a la persona  de una mayor calidad de vida.

Fuentes:

Psiquiatría geriátrica. L. Agüera Ortiz, J. Cervilla Ballesteros, M. Martín Carrasco. Ed: Masson, 2006.

Efectos de la terapia no farmacológica en el envejecimiento normal y el deterioro cognitivo: consideraciones sobre los objetivos terapéuticos. V. Carballo-García, M.R. Arroyo-Arroyo , M. Portero-Díaz , J.M. Ruiz-Sánchez de León. Neurología. Vol 28. Nº 03. Abril 2013

http://www.infogerontologia.com/estimulacion/

http://www.inforesidencias.com/noticias/detalles.asp?IDNot=382

http://www.mariawolff.org/index.php/presentacion-investigacion-e-innovacion/terapias-no-farmacologicas

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¿Vuelta a la rutina?

La vuelta de las vacaciones se asocia a retomar nuestras rutinas. Éstas se definen como el hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin implicar razonamiento. Partiendo de ello, parece más fácil entender porqué la vuelta de las vacaciones se puede convertir en un auténtico suplicio: puede conducirnos al aburrimiento.

El aburrimiento, normalmente, conlleva emociones negativas como la apatía, la desmotivación, el cansancio y otras emociones secundarias asociadas, como la irritabilidad, la ansiedad o la tristeza. Síntomas todos ellos comunes en el famoso síndrome postvacacional.

Párate a pensar sobre las emociones asociadas al fin de tus vacaciones. Házte consciente de ellas, percíbelas, acéptalas y entiende su significado.

Las emociones negativas actúan como señales de que algo no marcha correctamente. Representan  oportunidades para el cambio, para poner en marcha nuestra creatividad y encontrar soluciones a determinados problemas.

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Imagen obtenida de Flickr, propiedad de Henrique Simplicio

Puedes convertir cada día en una oportunidad para realizar cosas nuevas y estimulantes. Saca provecho a tu tiempo libre a diario. Planifica actividades de ocio después de tu jornada laboral, seguramente dejarás de desear que pasen rápidamente los días esperando a que llegue el fin de semana, o el próximo periodo de vacaciones, para hacer las cosas que te gustan.

Dedica mínimo diez minutos al día a mirar hacia dentro. Cierra los ojos, céntrate en el aquí y ahora. Deja que tus pensamientos y sentimientos fluyan sin enjuiciarlos, simplemente obsérvalos. Diferentes investigaciones demuestran los beneficios psicológicos y fisiológicos de la meditación: ayuda a mejorar la capacidad atencional y de concentración, a regular las emociones, permite reducir el estrés y fortalece el sistema inmunológico.

Busca nuevas experiencias. Prueba nuevos alimentos, cambia tu ruta habitual para ir a trabajar. Si habitualmente te desplazas en trasporte público o en coche, prueba un día a ir en bici o andando. Aprende a hacer cosas nuevas sin preocuparte de tu desempeño, el objetivo es disfrutar y divertirte. Relaciónate, haz nuevos amigos. Plantéate nuevos retos profesionales y personales.

Activa tu curiosidad, investiga, lee sobre temas diversos. Plantéate alguna cuestión cada día e intenta resolverla. Observa tu entorno, visita algún museo, piensa en cómo puedes reutilizar objetos o darles un nuevo uso.

Mantén hábitos saludables. Preocúpate de que tu dieta sea equilibrada, variada y no te saltes comidas. Para tener un buen desempeño y encontrarte bien es importante respetar las horas de sueño, intenta dormir entre siete y nueve horas. Recuerda desconectarte del teléfono, televisión y ordenador por lo menos una hora antes de irte a dormir. Para recordarlo, igual que pones el despertador para levantarte, puedes ponerlo para irte a dormir. Mantén la habitación a oscuras, evitando ruidos, todo ello te ayudará a conciliar el sueño con más facilidad.  Realiza actividad física, con treinta minutos de paseo cada día por un parque o por espacios naturales es suficiente, no olvides los beneficios de ello comentados en la anterior entrada.

Recuerda que eres dueño de tu tiempo, invierte en él a diario y aprende a disfrutarlo: “Uno tiene en sus manos el color de su día…Rutina o Estallido” (Mario Benedetti).

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Infancia y vitamina G

En la sociedad occidental actual, la mayor parte de niños viven en entornos urbanos llevando una vida principalmente sedentaria. Gran parte de ellos no tienen contacto con espacios naturales de forma habitual a pesar de los múltiples efectos positivos a nivel físico, psíquico, social y académico que ello conlleva.

Frances Ming Kuo (doctora, investigadora y directora del Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois) lleva años estudiando la asociación entre la naturaleza, la salud humana, el comportamiento social y psicológico. En diferentes investigaciones, ha encontrado evidencias sobre el rol de la naturaleza como un ingrediente necesario para una vida saludable. De ellas nace el concepto de vitamina G (Green), entendido como la necesidad de mantener contacto con entornos naturales en dosis regulares y frecuentes.

Richard Louv (periodista, cofundador y presidente de la organización Chlidren and Nature Network), en su libro “Last Child in the Woods”, habla del Trastorno por Déficit de Naturaleza. Aunque no se considera un trastorno médico, ni hay estudios epidemiológicos en España que lo confirmen, hace referencia al efecto negativo que tiene en los niños la desconexión con el medio natural.

En niños que viven con poco acceso a entornos naturales se ha observado una mayor incidencia de trastornos de ansiedad y depresión clínica, un incremento de la obesidad infantil, un agravamiento de los síntomas del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) y una mayor prevalencia de enfermedades respiratorias y déficit de vitamina D.

En España, José Antonio Corraliza (catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid), junto a Silvia Collado (doctora en Educación Ambiental), han realizado varios estudios donde evidencian que el contacto con entornos naturales en la infancia actúa como factor protector (efecto Buffering) para hacer frente a situaciones adversas y estresantes. Los niños que disfrutan de un mayor contacto con la naturaleza son menos vulnerables al estrés y están en mejores condiciones para afrontar eventos estresantes cotidianos.

Imagen propiedad de Alessandro Pucci en Wikimedia Commons

Algunos de los efectos psicológicos positivos que tiene el contacto con la naturaleza en la infancia son:

  • Mejora el rendimiento académico: Los alumnos de colegios que utilizan aulas al aire libre y una educación de tipo experiencial-vivencial obtienen mejores resultados académicos. Cuidar de plantas, animales y observar en directo los diferentes procesos naturales impregnan de emotividad el aprendizaje. Las emociones dirigen la atención y permiten que se grabe con mayor facilidad la información.
  • Reduce los síntomas del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad): La exposición a espacios verdes y al aire libre mejora la concentración y el control de impulsos. Los niños diagnosticados de TDAH, que juegan regularmente en entornos naturales, tienen síntomas más leves que los que juegan en ambientes interiores o en espacios al aire libre no naturales.
  • Mejora la capacidad cognitiva: Los espacios naturales ofrecen un entorno rico en estímulos. Fomentan la capacidad de observación, experimentación, relación y razonamiento, entre otras muchas. Permiten un aprendizaje activo y significativo.
  • Mejora la creatividad y la resolución de problemas: Cuando los niños están en ambientes naturales participan en juegos más creativos y de tipo cooperativo y aumenta su capacidad para resolver los problemas.
  • Mejora las relaciones sociales: Las actividades recreativas en espacios naturales promueven la cohesión y la solidaridad.
  • Mejora la autonomía, autoestima y autocontrol: El contacto con la naturaleza permite tener experiencias personales irrepetibles mediante el cumplimiento de actividades que conlleven una cierta dificultad (cruzar un río) o determinados objetivos personales simbólicos (hacer cima). La tolerancia a la frustración se aprende de una forma más natural.
  • Mejora la psicomotricidad: Los espacios naturales ofrecen espacios abiertos donde los niños pueden moverse libremente y desarrollar sus habilidades motrices poniéndose a prueba. Permiten desarrollar una mayor coordinación y agilidad.
  • Fomenta la empatía, el respeto y el contacto con las emociones: Gracias al contacto con los animales y las plantas se generan comportamientos de respeto y empatía. Se promueve una mayor conciencia medioambiental. Además, en el entorno natural podemos experimentar emociones y sensaciones no habituales en el medio urbano.
  • Reduce el estrés: Estar cerca de espacios naturales actúa como factor protector para hacer frente a situaciones estresantes de la vida diaria.

En la actualidad existen diferentes proyectos orientados a fomentar un mayor contacto con la naturaleza. El objetivo es naturalizar, no solo los espacios de aprendizaje, sino también los entornos urbanos atendiendo a los múltiples beneficios que ello conlleva.

Un paseo por el parque, una excursión semanal al campo o la simple contemplación de la naturaleza deberían convertirse en actividades cotidianas con nuestros hijos. El contacto con la naturaleza en la infancia deja una huella imborrable.


Fuentes:

CORRALIZA, José Antonio; COLLADO, Silvia. “La naturaleza cercana como moderadora del estrés infantil”. Psicothema 2011. Vol.23, nº 2, pp. 221-226. www.psicothema.com

MÚGICA DE LA GUERRA, Marta; MUÑOZ SANTOS, María; PUERTAS BLÁZQUEZ, Javier. Salud y áreas protegidas en España. Identificación de los beneficios de las áreas protegidas sobre la salud y el bienestar social (2013). http://www.redeuroparc.org/img/Eje_4/AP_y_salud.pdf

Beneficios de conectar a los niños con la naturaleza. http://naturalearning.org/sites/default/files/Spanish%20Connecting%20Children%20with%20Nature.pdf

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Edadismo o Prejuicios hacia la vejez

Dedica cinco minutos a reflexionar sobre cómo te imaginas a ti mismo/a dentro de unos años, cuando seas una persona mayor. Piensa en cómo crees que te sentirás, qué pensamientos tendrás, a qué dedicarás tu tiempo libre. Cuantos más detalles aportes, mejor. Te recomiendo que lo escribas en un papel. Aquí tienes un ejemplo:

“Cuando tenga 70 años me imagino como un anciano corriente, con algunos achaques pero espero que con buena salud. Desearía tener una vida plácida y tranquila, poder disfrutar de mi familia, ver a mis hijos con su vida construida. Me gustaría vivir en un lugar tranquilo y a apartado a ser posible, tal vez en un pueblo o aldea, un lugar donde pueda asomarme a la ventana y ver montañas. También me gustaría poder sentir que he vivido la vida disfrutando de todos los momentos posibles, pero sobretodo me gustaría poder decir que sigo teniendo las mismas ganas de vivir que con veinte o treinta años.”

¿Para qué o por qué realizar este ejercicio? Para darnos cuenta de nuestra percepción sobre esta etapa del ciclo vital y analizar los prejuicios que tenemos sobre ella.

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El concepto de edadismo, viejismo, gerontofobia proviene del término ageism (Butler, 1969). Hace referencia a los estereotipos, actitudes y prejuicios asociados a las personas mayores. Constituye la tercera gran forma de discriminación tras el racismo y el sexismo en la sociedad occidental.

Los estereotipos predominantes asocian el proceso de envejecimiento con la enfermedad, con el deterioro mental y con la falta de intereses vitales. A continuación se exponen algunos de ellos intentado relacionarlos con el texto inicial,  así como los contraargumentos basados en evidencias científicas:

  • Todas las personas mayores son iguales

“…me imagino como un anciano corriente.”

El concepto “corriente” podría ser asemejado a “normal”. Si entendemos la normalidad desde una dimensión social, ser mayor incluiría la manifestación de unos determinados comportamientos arquetípicos, que satisfacen las expectativas de lo establecido por el marco cultural. Sin embargo, sabemos que a lo largo de la existencia, se va incrementando la variabilidad interindividual, de modo que, a medida que se envejece, las personas van siendo cada vez más diferentes entre sí, existiendo una gran heterogeneidad.

  • Ser mayor está asociado a ser frágil, a estar enfermo y a mostrar incapacidad funcional.

“…me imagino con algunos achaques seguro, pero espero que con buena salud.”

El autor del texto da por supuesto que manifestará dolencias (la persona que redacta, utiliza la palabra “seguro” para enfatizarlo), en cambio existen ciertas dudas sobre si gozará de un buen estado de salud (“espero” tener buena salud).

En la mayoría de casos el estado de salud no se deteriora de forma brusca. Tres cuartas partes de las personas mayores de 65 años que presentan patologías crónicas, valoran positivamente su estado de salud y el 80% no necesitan ayuda para realizar actividades de la vida diaria.

  • Las personas mayores son percibidas como carentes de compromisos sociales o con actitudes de desinterés, lo que les hace estar solos y aislados.

“Me gustaría vivir en un lugar tranquilo y apartado a ser posible….”

Aunque también refiere: “Desearía….poder disfrutar de mi familia.”

La mayoría de personas mayores mantienen un contacto directo con familiares y cuentan con apoyos afectivos y sociales. Las relaciones interpersonales ejercen una función protectora ante las enfermedades. Las personas con mayor grado de apoyo social, gozan de un mayor estado de salud. Aunque en esta etapa existen factores que pueden comportar una menor frecuencia de contactos sociales (jubilación, viudedad,..), a su vez, hay mayor disponibilidad de tiempo lo que facilita mantener y mejorar la frecuencia de las relaciones sociales.

  • La vejez se asocia al deterioro cognitivo, a una incapacidad para aprender y a una mayor prevalencia de trastornos mentales como la depresión.

“Pero sobretodo me gustaría poder decir que sigo teniendo las mismas ganas de vivir que con veinte o treinta años”

El proceso de envejecimiento normal conlleva un declive en algunas áreas cognitivas, un enlentecimiento y una menor eficiencia del funcionamiento cognitivo. Pero otras áreas permanecen estables e incluso pueden mejorar. También se ha observado que los ancianos desarrollan habilidades sustitutivas de algunas de las áreas que declinan y que existe un amplio potencial de aprendizaje de algunas funciones, manteniéndose durante toda la vida. En el proceso de envejecimiento normal, la mayoría de los déficits de memoria son ligeros y suelen estar relacionados con aspectos como la motivación, la atención la velocidad y las estrategias de procesamiento.

Por otro lado, la prevalencia de depresión, en personas mayores no institucionalizadas, no es mayor que en otros grupos de edad. No es cierto que envejecer conlleve, necesariamente, mayor probabilidad de contraer trastornos mentales (exceptuando las demencias).

  • Ser mayor se asocia a una mayor rigidez psicológica o a una mayor incapacidad para adaptarse a los cambios.

No se ha encontrado ningún patrón que sea atribuible al paso del tiempo, la edad o el envejecimiento, en la forma de experimentar y expresar los afectos y emociones o en cómo varían nuestras actitudes e intereses. No existen grandes cambios globales en la personalidad a lo largo de la vida. Las principales dimensiones de personalidad se mantienen estables (únicamente hay un ligero descenso en las puntuaciones de extraversión y un aumento en la estabilidad emocional). En cambio, se ha demostrado que se goza de abundantes recursos de afrontamiento y adaptativos para responder a las demandas de la vida.

  • Las personas mayores no tienen necesidades sexuales.

La sexualidad es una función del ser humano que está presente siempre. En esta etapa del ciclo vital el componente psicológico tiene más peso que el físico y la sexualidad se entiende en un sentido más amplio que el de actividad orientada a coitar. Los cambios fisiológicos sexuales asociados a la vejez son muy variables pero, en general,  permiten mantener actividad sexual, incluso coital. El grado de satisfacción sexual no disminuye, necesariamente, a lo largo de los años y los problemas fisiológicos de la sexualidad en la vejez tienen, mayoritariamente, soluciones sencillas. De este aspecto en concreto hablaré en futuras entradas.


 

Existen numerosas investigaciones que demuestran el impacto, que las imágenes sociales y los estereotipos sobre la vejez, tienen en la conducta y en la autopercepción de las personas mayores. Nuestra forma de entender el proceso de envejecimiento nos llevará a adoptar comportamientos acordes con la imagen que nos hemos creado. Es importante ser conscientes de que el individuo es un agente activo en su proceso de envejecimiento.

Es necesario continuar promoviendo campañas de sensibilización y de promoción de una imagen positiva de las personas mayores, así como continuar fomentando políticas de envejecimiento activo, con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

En el siguiente enlace se puede ver un debate sobre el edadismo, donde se analizan algunos prejuicios que no han sido mencionados en esta entrada.

¿Se discrimina a los mayores? http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-debate-se-discrimina-mayores/2191531/

Fuentes:

LOSADA BALTAR, Andrés (2004).”Edadismo: consecuencias de los estereotipos, del prejuicio y la discriminación en la atención a las personas mayores. Algunas pautas para la intervención”. Madrid, Portal Mayores, Informes Portal Mayores, nº 14. [Fecha de publicación: 28/02/2004].http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/losada-edadismo-01.pdf

SÁNCHEZ PALACIOS, Concepción (2004). Tesis doctoral “Estereotipos negativos hacia la vejez y su relación con variables sociodemográficas, psicosociales y psicológicas. Universidad de Málaga. http://www.biblioteca.uma.es/bbldoc/tesisuma/16704046.pdf

 

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Autorresponsabilidad

Actualmente, existe una mayor aceptación social respecto a solicitar atención psicológica. Ir al psicólogo ha dejado de tener una connotación negativa, gracias a la difusión de las enfermedades mentales y al mayor conocimiento del papel de la psicología en la promoción de la salud mental. No obstante, aún es frecuente acudir a pedir asesoramiento o iniciar una intervención,  cuando nuestro grado de malestar es muy elevado o cuando ya se ha instaurado una determinada sintomatología que nos impide desenvolvernos con efectividad en nuestra vida cotidiana.

Es importante tener en cuenta que la psicología también se centra en la prevención y que puede ayudarnos en nuestro proceso de crecimiento personal.

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No siempre que nos sentimos angustiados, tristes o que mostramos algún signo de malestar emocional somos capaces de identificar la causa, pero otras muchas veces nos hacemos conscientes de que hay aspectos de nuestra vida o de nosotros mismos que nos gustaría modificar o mejorar, aunque no siempre sea fácil entregarse al proceso de cambio.

Utilizamos diferentes mecanismos para justificar nuestra inmovilidad atribuyendo, consciente o inconscientemente, nuestra responsabilidad a factores externos a nosotros, depositando en el futuro el momento de tomar las riendas de nuestra propia vida o, en el peor de los casos, intentamos silenciar nuestras necesidades y dejarlas aparcadas. Generalmente, estas estrategias, no suelen ser efectivas para conseguir nuestro propio bienestar.

¿Cuánto tiempo podemos permanecer anclados? La respuesta es sencilla, el tiempo que nosotros decidamos.

No siempre es fácil dar el primer paso. Cada uno de nosotros es capaz de lograr realizar los cambios necesarios para proveerse bienestar, sólo debemos querer y asumir la propia responsabilidad en el proceso. Es importante partir de esta idea cuando iniciamos una terapia.

El psicólogo nos ayudará a tomar consciencia y nos guiará en el análisis y en la toma de control de nuestros propios pensamientos, sentimientos y de cómo éstos condicionan nuestro comportamiento. Nos ayudará, también, a establecer prioridades, a generar expectativas alcanzables para satisfacer nuestras necesidades, a tomar decisiones e implementarlas de forma efectiva. Para ello pondrá en marcha diferentes estrategias concretas que nos ayudarán a movilizar nuestros propios recursos personales.

Es importante tener presente que para que la intervención tenga éxito, es necesario partir del compromiso con nosotros mismos y ser conscientes de nuestra responsabilidad en el proceso terapéutico, sin olvidar que:

“Cada semilla, sabe cómo llegar a ser árbol” (J. Bucay)

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Amor Incondicional

En la labor como padres es habitual tener dudas respecto al manejo de determinadas emociones, situaciones y comportamientos,  pudiendo generar una gran tensión en el ámbito familiar.

Nuestras expectativas pueden conducirnos a errar en la valoración que atribuimos a los comportamientos de nuestros hijos, confundiendo conductas típicas de la edad, con rasgos de su carácter. Por ello es importante conocer las características de las diferentes etapas en su desarrollo.

Ante la incertidumbre sobre cómo desarrollar nuestro papel como padres o sobre cómo gestionar una determinada situación, puede ser útil consultar con un psicólogo infantojuvenil.  Éste podrá valorar los diferentes factores que están influyendo en la aparición del conflicto, nos ayudará a entender cómo se genera o se mantiene un determinado problema y nos ofrecerá estrategias efectivas de manejo y pautas que nos ayuden a resolverlo o prevenirlo.

Los niños no saben diferenciar el enfado de los padres debido a su comportamiento, de sus sentimientos por ellos. Si utilizamos habitualmente un estilo punitivo y autoritario en nuestras interacciones aprenderán a utilizar el enfado y el autorrechazo como forma de gobernarse.

Por otro lado, la permisividad o indulgencia, el exceso de protección, la evitación de los conflictos tampoco los conducirá a la felicidad y a construir una buena autoestima. Los llevará a mostrar un perfil inseguro y poca autoconfianza. Este estilo les hará creer que la felicidad proviene de conseguir las cosas en el momento que las desean, objetivo difícilmente alcanzable.

El mayor legado como padres es conseguir que nuestros hijos sean felices y para ello es necesario promover su autoestima y también su  autonomía,  entendida como la capacidad de autogobernarse, de tomar decisiones y de llevarlas a cabo de forma efectiva y sin conflictos.

Pero el secreto más importante y que los convertirá en adultos felices, proviene de sentirse amado y digno de amor por parte de sus principales referentes.

¿Cómo conseguirlo? El amor incondicional se transmite:

  • Escuchándolos activamente, atendiendo sus quejas mostrando respeto y preocupación ante sus sentimientos o ante lo que les ocurre.
  • Brindándoles tiempo de atención positiva.
  • Mostrándoles afecto de forma manifiesta.
  • Permitiéndoles que cometan sus propios errores. Transmitiéndoles la idea de que el error es una oportunidad de cambio y no algo de lo que deban avergonzarse o sentirse culpables.
  • Fomentando el intercambio y la comunicación abierta.
  • Ejerciendo una disciplina inductiva, es decir,  ejerciendo nuestra autoridad de forma razonada y sometiéndonos al diálogo y la discusión.
  • Estableciendo límites claros y específicos que sean revisables y evaluables cada cierto tiempo.
  • Actuando como modelo: Admitiendo que no somos perfectos, pero valorándonos por lo que somos, siempre intentando mejorar y crecer.

La aceptación incondicional en la infancia, por parte de nuestros cuidadores principales, nos permite construir una personalidad sana. No hay que olvidar que no es el único factor influyente ya que, posteriormente,  se complementa con las valoraciones de otras personas significativas de nuestro entorno social más amplio. La importancia radica en que es un factor que sí podemos controlar en nuestro papel como padres.

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