Sobreprotección

En una entrada anterior (Amor incondicional) daba una pincelada a los diferentes estilos educativos y cómo éstos influían en nuestro desarrollo emocional. En las últimas semanas, he leído diferentes artículos que hacen referencia a la educación sobreprotectora y advierten de los efectos negativos que genera. Me ha llamado la atención, especialmente, la polémica que han despertado los grupos de padres de whatsapp y cómo se utilizan los nuevos avances tecnológicos, como recurso para controlar e intercambiar información acerca de las tareas escolares que los hijos olvidan anotar. Las recomendaciones y advertencias por parte de los colegios respecto de este hecho no se han hecho esperar, desde los centros escolares se reclama un ejercicio de reflexión sobre los beneficios y perjuicios de estas actuaciones. Dejo el enlace al  último artículo que he leído al respecto: Alertan del peligro de los grupos de whatsapp de padres en el desarrollo de los alumnos.

Estoy de acuerdo con ambas partes en que el problema no es de los niños, sino de la educación que reciben, en casa, en el colegio y de la sociedad en general. Una sociedad cada vez más tecnológica, con todas sus ventajas, pero también más alejada del contacto con la naturaleza y de sus beneficios, entre los cuales se encuentran: el desarrollo del juego espontáneo, la creatividad,  la autonomía, la tolerancia a la frustración y el respeto, entre muchos otros. Una sociedad que bombardea, de forma sutil (o no tanto), con mensajes proteccionistas y que incluso penaliza a los miembros de la sociedad (independientemente de que sean padres o profesores) que no cumplen con este patrón que empieza a percibirse como generalizado.

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Imagen obtenida de Flickr, propiedad de Gabriel González

Referencias a la actitud sobreprotectora por parte de los padres hay muchas, Furedi (2008) hablaba de la “Generación de los Padres Paranoicos” para referirse a la excesiva preocupación por la seguridad de los hijos, en un mundo que es más seguro que unos años atrás.  Dejo entradas a varios artículos recientes, como el de Eva Millet, “Padres sobreprotectores, hijos sin autonomía” y una entrevista a la psicóloga Silvia Álava. En cambio, no hay tantas referencias del refuerzo que se realiza en los colegios de estas actitudes, sin entrar en los motivos, se me ocurren varios ejemplos:

  • Cuando llueve, nieva o hace mucho frío o calor, es mejor que no haya recreo y que los niños no salgan al patio. Si se mojan o hace frío pueden enfermar. Cuando el patio está mojado pueden resbalar, caer y hacerse daño. Si hace sol pueden tener un golpe de calor. El caso de la nieve, reconozco que me entristece especialmente, sobretodo porque vivo en una ciudad donde nieva de forma excepcional y algunos de los niños con los que trabajo, me han contado como se les ha prohibido, expresamente, jugar en el patio un día tan excepcional.
  • Los patios (también puede hacerse extensivo a muchos parques) son entornos desnaturalizados, deben ser lo más asépticos posible, si son de cemento mejor. La tierra ensucia, las plantas generan alergias y la visita de muchos insectos.
  • Con cierta frecuencia, los deberes y/o trabajos propuestos tienen un nivel de complejidad que impide que puedan desarrollarlos con autonomía, si no los presentan adecuadamente,  en muchas ocasiones se sugiere a los padres que les ayuden y se impliquen en las tareas de sus hijos.
  • Algunos padres, los más arriesgados, que deciden plantarse y no sacarse la primaria o la educación secundaria obligatoria con sus hijos, acaban recibiendo un mensaje que puede denotar falta de implicación o interés en la formación de sus hijos.
  • Si olvidan material o no enseñan las notas de comunicación de la agenda, a veces se percibe como una actitud negligente de los padres que deberían estar supervisando todo lo que realizan sus hijos.
  • Si tose, le duele la barriga o está con unas décimas por encima de treinta y siete grados es mejor que se quede en casa o que vayan a recogerlo al colegio.

Ahora podríamos entrar en el debate de a quién corresponde educar en autonomía, responsabilidad, etc. Yo me pregunto si no sería más fácil dejar la culpabilización a un lado y asumir una responsabilidad conjunta. Quizá, un primer paso importante, sería reflexionar si los reproches bidireccionales entre familia-colegio, nos están ayudando a llegar al objetivo que pretendemos alcanzar y si les estamos ayudando de esta forma a adquirir el sentido de responsabilidad. Quizá sería más útil aprender a respetarnos, dejar de exigir al otro y empezar a valorar lo que cada uno hace. Estoy segura que sería un gran ejemplo, un gran modelaje.  Es un tema suficientemente importante y sobre el cual deberíamos reflexionar, de forma conjunta, con mayor profundidad.

Con respecto al tema inicial y a los padres-agenda vía whatsapp coincido con  el artículo de Noelia López-Cheda. También me gustaría hacer notar la  contradicción de que se trabaje con ordenadores  o  tabletas en el aula y no se haya generalizado el uso de las agendas virtuales. Creo que aportaría una fácil solución a este problema. Dicho esto, comparto las recomendaciones en la línea de no asumir las obligaciones de los hijos, fomentar progresivamente su responsabilidad, así como la capacidad para resolver los problemas cotidianos. Permitir que se enfrenten a sus propias limitaciones, que puedan crecer a partir de ellas y que experimenten los errores como parte del proceso natural de aprendizaje.

El desarrollo de la autonomía, el sentirnos capaces de superar diferentes situaciones, así como el desarrollo de la responsabilidad y de un locus de control interno, es decir, de la percepción de que somos los agentes causales de nuestra propia vida, nos ayuda a construir una buena autoestima y a ser más felices.

“Cuando se sobreprotege a quien se ama, se le puede estar obligando a que construya sus propias prisiones.”


Referencias:

Furedi, F. (2008). Paranoid parenting: Why ignoring the experts may be best for your child.

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Influencia de los factores psicosociales en la sexualidad del adulto mayor.

Los cambios en la actividad sexual en las personas mayores no pueden ser explicados únicamente por factores fisiológicos, hay múltiples factores psicosociales que influyen en la expresión de la misma.

Desde el punto de vista fisiológico, los procesos de envejecimiento sexual comienzan hacia los 30-35 años siguiendo un proceso lento y muy variable de unas personas a otras. En los hombres el declive sexual es lento y gradual, mientras que en las mujeres está biológicamente determinado por la menopausia.  En ambos sexos hay modificaciones en las etapas de la respuesta  sexual, pero ningún cambio fisiológico impide el placer sexual pleno (López, F. et al, 2005). Por lo tanto, más que la edad, son los factores psicosociales los que determinan el descenso o la insatisfacción de la actividad sexual durante esta etapa del ciclo vital.

El factor más importante es la actitud de la propia persona mayor hacia los cambios fisiológicos normales. Nuestra sociedad impone un modelo social joven, en el que la actividad sexual tiende a equipararse a la actividad coital, dejando en un segundo lugar la función comunicativa-afectiva y la sensual-placentera del sexo. Teniendo en cuenta éstas dos últimas dimensiones, la sexualidad no tiene porqué sufrir un menoscabo en esta edad. Su expresión varía a nivel cuantitativo y cualitativo (López, F. et al, 2005)

Es necesario un cambio en el modelo social dominante, en el que el coito no sea el elemento central de la relación sexual. Este modelo provoca que la disminución de la actividad coital, sea percibida como el fin de la actividad sexual y que cualquier otra manifestación de la sexualidad parezca incompleta (García, J.L., 2005).

Imagen obtenida de Flickr, propiedad de Filipe Saraiva

Por otro lado, el modelo corporal que se considera atractivo es el joven. Los cambios en la figura corporal se viven de forma negativa y se interpretan como una pérdida del atractivo sexual (López, F. et al, 2005). Además, a esto último, habría que sumar la represión social que se hace de la sexualidad en la vejez. La sociedad niega la sexualidad de las personas mayores y critica a los que manifiestan interés (Muñoz, R., Alarcón, E., Berasain, G., Boid. J. Conejeros, O., 2002).

No podemos olvidar tampoco la educación sexual recibida. Tal y como proponen Sánchez y Olazábal (2005) la conceptualización del sexo está basada “funcionalmente en la procreación, topológicamente con la genitalidad, jurídicamente con el matrimonio, conductualmente con la heterosexualidad, sexualmente con el varón y cronológicamente con la edad joven y adulta.”

La organización de los centros geriátricos ignora, también, las necesidades sexuales de las personas mayores. Las normas de la mayoría de centros geriátricos impiden cualquier tipo de manifestación íntima al carecer de habitaciones individuales. Además, Elaine Steinke (1997), en su estudio sobre los conocimientos de los profesionales de la salud sobre la sexualidad en personas mayores, encontró un profundo desconocimiento sobre el tema y sobre las actuaciones que podían seguir con los adultos mayores. La convivencia con la familia extensa también puede dar lugar a una falta de privacidad (Lorenzo, C., 2004).

Gozar o no de pareja explica, en mayor medida, la abstinencia sexual, sobretodo en la mujer, por la mayor esperanza de vida (Lorenzo, C. 2004). Además es una generación a la que se le impone la teoría de la media naranja (López, F. et al., 2005)

La jubilación es otro de los factores importantes, en este caso, afectaría más al varón. Puede conllevar una disminución de la actividad física y mental o una ruptura con la red de relaciones sociales (Lorenzo, C., 2004; López, F. et al, 2005) afectando a la salud física y psicológica y también a la sexualidad. En algunas parejas también se pueden generar nuevos conflictos al compartir más tiempo juntos.


Es necesario confeccionar programas de educación sexual  orientados a personas mayores, que permitan compensar, potenciar  y reeducar la información recibida sobre los cambios que se producen en esta etapa, que incidan en los factores psicosociales, con el objetivo de conseguir una mayor adecuación a los mismos y, en definitiva,  que permitan que las personas mayores puedan ver satisfechas sus necesidades de afecto e intimidad.

El contenido de esta entrada forma parte de la investigación que realicé en mi proyecto de máster. Puedes acceder a la investigación completa en el siguiente enlace:

CABRERA BARBERO, SILVIA. Valoración de los factores psicosociales que afectan en la sexualidad en la vejez  e influencia percibida en la actividad sexual. Informaciones Psiquiátricas – Primer y segundo trimestres 2009. Número 195-196, págs. 101-138

FUENTES:

López, F.; Olazábal J.C. Sexualidad en la vejez. Madrid, Pirámide. 2005

García J.L. (2005). La sexualidad y la afectividad en la vejez. Madrid. Portal Mayores, Informes Portal Mayores, 41.

Muñoz, R., Alarcón, E., Berasain, G., Boid, J.; Conejeros, O. (2002). Tipo, frecuencia y calidad de las relaciones sexuales en la tercera edad. Ars Médica, 18, 8.

Lorenzo, C. (2004). La sexualidad en la tercera edad. Centro Universitario José Martí Pérez. Sancti-Spiritus. Cuba

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Escucha activa

Las emociones tienen un papel fundamental en nuestra vida, potencian y dirigen nuestro comportamiento e influyen en la toma de decisiones. Tienen una función adaptativa, nos ayudan a relacionarnos y actuar de forma adecuada a partir de las demandas internas y externas. Además, también tienen una doble función comunicativa: nos dan información acerca de nosotros mismos, aspecto que nos permite conocernos mejor, y facilitan la interacción social.

La comunicación emocional tiene un efecto regulador sobre nuestras emociones. Explicar cómo nos sentimos nos ayuda a comprender qué nos ocurre, a darle sentido e integrarlo. También nos permiten analizar las situaciones desde diferentes puntos de vista. Requiere tomar consciencia de los pensamientos que nos genera una situación,  de cómo nos afecta  y de las consecuencias que se derivan. Es decir, de los tres componentes de la emoción (cognitivo, fisiológico y conductual)

Pero no todo parte del emisor. Es igual de importante saber comunicar emociones, que saber escucharlas.

 “Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar” Epiceto de Frigia

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Imagen obtenida de Flickr, propiedad de Marie Casabonne

Hay personas con las que nos resulta sencillo expresarnos emocionalmente,  en cambio, con otras,  nos puede parecer complicado o angustiante. ¿De qué depende que nos sintamos acogidos en la comunicación de nuestras emociones?

Si cuando alguien nos explica sus emociones tendemos a minimizarlas, cuestionarlas, juzgarlas o  interrumpimos su discurso para darle consejos o para hacerle múltiples preguntas, es probable que la persona acabe inhibiendo sus emociones y no sólo eso, sino también sus pensamientos, al creer que no son adecuados o válidos.

Si escuchamos desde la compasión o con una excesiva emocionalidad, sin ayudar a adoptar diferentes puntos de vista generaremos  en la persona una fijación de esa emoción y de los pensamientos asociados, impidiendo que evolucione.

¿Cómo hacerlo entonces?

Mediante la escucha activa. Es unta técnica terapéutica derivada de la terapia centrada en la persona, desarrollada por el psicólogo humanista Carl Rogers, entre otros. Ésta implica comprender la experiencia subjetiva de la persona que habla y ser capaz de comunicar con eficacia dicha comprensión.

  • Requiere poner atención al discurso verbal y a la comunicación no verbal. Las incongruencias nos ayudan a identificar las emociones del otro. Por ejemplo, imagina que le preguntas a una persona como está y te contesta que está fenomenal, desviando la mirada o cambiando su tono de voz por uno más apagado. O alguien que dice a gritos y de forma agresiva, estar muy tranquilo. Las emociones se manifiestan en nuestra comunicación no verbal de forma inconsciente.

“Quien se ha ejercitado en oír y escuchar el silencio es capaz de entender lo que no es dicho” Javier Melloni

  • Parte de la aceptación incondicional del otro, evitando los juicios e intentando entender el punto de vista del otro. Consiste en validar al otro, es decir, mostrar aceptación por lo que siente y piensa, respetándolo, aunque no se esté de acuerdo. No debemos valorar a los demás según nuestros gustos, valores o desarrollo personal, ya que implica tomar una posición de superioridad y olvidar que cada persona es diferente y tiene su propia forma de sentir, pensar y actuar. Podemos dar nuestra opinión sin sugerir (tendrías que…) o valorar (está bien/mal…).

“Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho a hacer lo mismo” Voltaire

  • Utiliza la confrontación asertiva. Consiste en ayudar a la persona a analizar las ventajas e inconvenientes de sentirse de una forma determinada, respetando su opinión y, de nuevo, sin establecer juicios de valor.

“Siente el pensamiento, piensa el sentimiento” Miguel de Unamuno

  • Presta atención al discurso incompleto del emisor. En ocasiones, cuando hablamos, dejamos oraciones inacabadas o saltamos de un tema a otro. Para asegurarnos de que hemos entendido lo que nos intenta transmitir alguien o para profundizar en una cuestión, podemos parafrasear. Consiste en resumir lo que se ha dicho con nuestras propias palabras para contrastarlo  (entiendo que lo que ha ocurrido es…, entiendo que te sientes mal por…) o resaltar palabras o frases concretas que ha dicho la persona para ampliar información (qué quieres exactamente decir cuando…)

“Una buena pregunta es una semilla que debe sembrarse para que produzca más semillas, con la esperanza de reverdecer el paisaje de las ideas” John Ciardi

  • Centra la atención en lo que la otra persona nos hace sentir. Eso nos ayudará a conocer sus emociones y lo que sienten otras personas de su entorno al relacionarse con ella. Las emociones se contagian, tanto las agradables, como las desagradables.

 La gente olvida lo que dices, incluso lo que haces pero jamás olvida lo que les haces sentir” Gisela Rubach


La práctica de la escucha activa permite desarrollar habilidades que potencian nuestra inteligencia emocional.  Las personas que muestran habilidad para identificar, expresar y reconocer  tanto sus emociones, como las ajenas, gozan de un mayor bienestar emocional, así como de una mejor salud física.

Fuentes:

RUIZ-ARANDA, D., SALGUERO, J.M.; FERNÁNDEZ BERROCAL, P. Emotional Intelligence and Acute Pain: The Mediating Effect of Negative Affect. The Journal of pain, 12 (11), 1190-1196 (2011)

MARTÍNEZ GONZÁLEZ, A. E.; PIQUERAS, J.A., RAMOS LINARES, V. Inteligencia Emocional en la Salud Física y Mental.  Electronic Journal of Research in Educational Psychology  8(21). 2010

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Educación Emocional

Las investigaciones en neurociencia han mostrado que la experiencia modifica nuestro cerebro continuamente, fortaleciendo o debilitando las sinapsis, reorganizando las redes neuronales y compensando áreas hipofuncionales, en esto consiste el aprendizaje.

Cualquier aprendizaje implica una experiencia afectiva. Las emociones juegan un papel fundamental en este proceso, facilitándolo o entorpeciéndolo. Influyen en nuestra motivación, es decir, en el proceso interno que activa, dirige y mantiene nuestra conducta hacia un objetivo concreto, así como en diferentes procesos cognitivos como la atención o la memoria.

La educación emocional ha ido ganando terreno los últimos años aunque aún sigue siendo una asignatura pendiente, sobretodo, en la educación secundaria. El aprendizaje escolar debería fomentar la adquisición de conocimientos, sin olvidar que ésta etapa es idónea para afianzar aptitudes, valores y actitudes para una vida adulta satisfactoria.

Partiendo de un enfoque constructivista de la educación, el alumno es un sujeto activo y responsable de su propio aprendizaje. Desde esta concepción se fomenta el desarrollo del sentido crítico, la iniciativa personal, la automotivación y la capacidad para tomar decisiones y resolver problemas. Para ello es necesario enseñarles a desarrollar la capacidad metacognitiva (saber cómo aprenden) y su inteligencia emocional (porqué y para qué aprenden). A través de ella tomarán consciencia de sí mismos, de su relación con los demás, de sus emociones y en la toma de decisiones.

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Imagen obtenida de flickr propiedad de Alfonsobenayas

Actualmente existen centros educativos que ya están aplicando programas como el TREVA (Técnicas de Relajación Vivencial Aplicadas al Aula), basados en la aplicación de diferentes técnicas de relajación, con el objetivo de fomentar el desarrollo personal y la interioridad.

Entre los beneficios de este programa y de otras técnicas de meditación, el mindfulness o el yoga aplicadas al aula, se encuentran:

  • Mejora de las relaciones sociales, aumento de la empatía y comprensión.
  • Mejora del aprendizaje, de la capacidad atencional, la percepción del detalle y la memoria.
  • Mejora la autoestima y del autoconcepto. Fomenta una sensación de bienestar.
  • Mejora de la regulación emocional y disminución del estrés.

Desde casa también podemos fomentar la inteligencia emocional de nuestros hijos a través de diferentes ejercicios que fomenten la auto-observación y la atención consciente. La duración de cada uno de ellos deberá ser adaptada a la edad y a las características individuales de cada niño. La mayoría de ellos son muy útiles con niños con TDAH ya que permiten fomentar una mayor autorregulación y autocontrol, tanto de la capacidad atencional, como de la impulsividad e hiperactividad:

Respiración consciente: Existen dos modalidades, la primera consistiría en pedirles que inhalen por la nariz y expulsen el aire a través de una pajita dentro de un vaso de agua para formar burbujas pequeñas evitando derramar agua. Otra opción es utilizar una vela, en este caso, al exhalar por la boca, tienen que soplar despacito intentando no apagar la vela.

Tomar consciencia del propio cuerpo: Sentados con las piernas cruzadas, la espalda recta y los ojos cerrados (postura de yoga) o tumbados, se les pide que tomen consciencia de cada parte de su cuerpo recorriéndolo de arriba abajo, poco a poco, e identificando las diferentes sensaciones. Es interesante que el adulto guíe en el recorrido, pidiéndoles que se concentren durante unos segundos en las diferentes partes de su cuerpo. Otro ejercicio que puede proponerse es caminar descalzos, con los ojos vendados, prestando atención a las sensaciones asociadas al movimiento del propio cuerpo y del contacto con el suelo.

Escucha y atención consciente: En la misma postura que el ejercicio anterior se les pide que focalicen su atención en un sonido. Puede ser un instrumento como una campana o un gong, sonidos de la naturaleza, la voz de una persona o el latido de su corazón.

Identificación emocional: Mientras se realiza el ejercicio de tomar consciencia del propio cuerpo, se les puede pedir que, a la vez que recorren cada zona del cuerpo,  identifiquen las emociones o sensaciones poniéndoles un color. Otra opción es vendarles los ojos, poner música y pedirles que expresen sus emociones bailando o dibujando las emociones que han experimentado.

Identificación de las cogniciones o pensamientos: Este ejercicio se basa en identificar los pensamientos sin juzgarlos, ni valorarlos. Antes de iniciar el ejercicio damos garbanzos o palillos y pedimos que los guarden en el bolsillo. Sentados con los ojos cerrados y las piernas cruzadas o tumbados en el suelo, se les pide que observen sus pensamientos sin emitir ningún juicio de valor, simplemente dejando que fluyan y prestando atención a sus emociones. Cada vez que identifiquen un pensamiento, lo observen y permitan que se marche, pueden sacar un garbanzo o palillo del bolsillo.


Es muy importante tener presente que el desarrollo emocional y social es igual de importante que el académico:

“No hay un cerebro emocional y uno cognitivo, el cerebro es uno” (Mark Greenberg)

Fuentes:

http://www.mindfulschools.org/

http://www.infocop.es/view_article.asp?id=4628

Atención plena y rendimiento académico en estudiantes de enseñanza secundaria. Benito León. European Journal of Education and Psychology, Vol.1, nº3 (pág. 17-26), 2008.

http://www.redesparalaciencia.com/1799/redes/2009/redes-50-meditacion-y-aprendizaje

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Intervención cognitiva en el deterioro cognitivo y las demencias

La intervención cognitiva forma parte del tratamiento integral y multidisciplinar del deterioro cognitivo y las demencias. Consiste en una serie de técnicas orientadas a promover el mantenimiento y la optimización de las diferentes funciones mentales.

Promueve el mantenimiento de la funcionalidad y de las actividades básicas de la vida diaria (actividades de autocuidado, como la higiene personal, alimentación, movilidad esencial, etc.), repercutiendo positivamente en la autoestima. El objetivo final de este tipo de intervención se centra en mejorar la calidad de vida de la persona mayor y, paralelamente, la de los familiares a cargo, reduciendo la sobrecarga del cuidador.

Es muy importante que sea realizada por profesionales con formación específica para evitar efectos adversos como trastornos conductuales, desmotivación o baja autoestima. El tratamiento debe ser diseñado tras un estudio neuropsicológico y teniendo en cuenta variables socioculturales, así como las aficiones y gustos de la persona, sus habilidades, los hábitos, el estado funcional y la presencia de otras enfermedades concurrentes.

La exploración neuropsicológica permitirá conocer en profundidad el grado de deterioro, las áreas más afectadas y preservadas, así como la presencia o ausencia de síntomas psiquiátricos.

Es fundamental implicar a los cuidadores informando sobre los objetivos terapéuticos ya que facilitará la adherencia al tratamiento. Es necesario individualizar la intervención teniendo en cuenta las habilidades de la persona, no solo en la actualidad, sino también en el pasado y conociendo su historia de vida.

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Imagen obtenida de flickr propiedad de Adriana Agulló

Técnica de Orientación en la Realidad

Se considera el punto de partida de las terapias no farmacológicas en la intervención con demencias. Fue descrita por el psiquiatra James Folsom (1958) como una técnica para mejorar la calidad de vida de personas mayores con estados de confusión.

Consiste en que la persona tome consciencia de su situación en el espacio, tiempo y respecto a sí misma. De esta forma se estimula la orientación espacial, temporal y personal.

Se puede trabajar iniciando el diálogo con una presentación personal en la que refiera su nombre y apellidos, edad, estado civil, el nombre de los hijos u otros datos personales. Comentar hechos autobiográficos del presente o del pasado, permite trabajar transversalmente la orientación personal y temporal. Ésta también puede estimularse mediante el comentario de noticias de prensa, radio o televisión, a través de la revisión del calendario y sus festividades, comentando las fiestas populares, o recordando hábitos semanales, etc. Las preguntas en las que se explore el lugar donde se encuentra, su dirección, cómo ha llegado o cómo iría a un determinado lugar, permiten potenciar la orientación espacial.

Este tipo de intervención tiene efectos positivos tanto a nivel conductual, como cognitivo. Mejora la motivación para relacionarse con el entorno, la comunicación y la sociabilización. Reduce la ansiedad asociada a la confusión, se fomenta una mayor sensación de control y una mayor autoestima.

Psicomotricidad

Se interviene en la motricidad fina y gruesa (tonicidad y actitud postural), en diferentes áreas cognitivas (como la memoria, atención, orientación, lateralidad, equilibrio, coordinación, el reconocimiento del propio cuerpo, etc.) y socioafectivas.

Puede utilizarse como apoyo la música popular, canciones infantiles o música significativa para la persona mayor, que podrá cantar o reconocer aprovechando el mantenimiento de la memoria remota y, además, permitirá la evocación de diferentes emociones. También los instrumentos de percusión son útiles para trabajar ritmos o la imitación de movimientos.

Facilita la expresión emocional y estimula la creatividad. Se trabaja la capacidad atencional y mejora la motivación. Mantenerse físicamente activo ayuda a las personas con demencia a retrasar el avance neurodegenerativo.

Reminiscencia

Técnica que también es conocida como “terapia del recuerdo”. Pretende evocar experiencias vividas que han provocado un impacto emocional o han tenido un papel relevante en la vida de la persona mayor a través de objetos, sonidos o imágenes. El objetivo es activar la memoria autobiográfica.

Es muy importante conocer la historia de vida de la persona mayor, que el terapeuta tenga una buena formación a nivel cultural (cine, teatro, música, fiestas populares, costumbres, etc.) y que sepa manejar las reacciones emocionales que puedan desencadenarse. Estos talleres se basan en el diálogo.

Se puede trabajar mediante la confección de un diario de vida, mirando fotos personales o de personas relevantes de la época, mediante vídeos históricos, realizando una caja de objetos significativos para la persona mayor, observando objetos antiguos, escuchando canciones de su época, mediante la creación de escenarios o representaciones teatrales, etc.

Aunque no existen evidencias claras sobre el efecto de la reminiscencia en la función cognitiva, sí se han observado efectos positivos con respecto a la participación y la sociabilización de las personas mayores, así como un aumento de la sensación de bienestar de la persona.

Activar recuerdos del pasado permite y ayuda a mantener la propia identidad y la autoestima.

Estimulación cognitiva

De las diferentes terapias cognitivas es la que posee mayor apoyo empírico. Está orientada a mantener o mejorar el funcionamiento cognitivo a través de un conjunto de técnicas y estrategias sistemáticas. Éstas permiten potenciar las diferentes funciones cognitivas (atención, memoria, percepción, lenguaje, cálculo,  funciones visuoespaciales, funciones ejecutivas, etc.) y debe estar programada por un profesional con formación específica. Preferentemente se realizará a nivel individual o en grupos reducidos y homogéneos.

La estimulación cognitiva y motora es la primera elección en el tratamiento del deterioro cognitivo leve y la demencia en sus fases iniciales. Es útil también en el envejecimiento normal ya que produce mejoras significativas en el estado mental general, la afectividad y un conjunto de variables psicológicas relacionadas con la calidad de vida autopercibida. Consiste en estimular y mantener las capacidades cognitivas existentes, basándose en la plasticidad y en la reserva cognitiva de la persona, con la intención de mejorar o mantener el funcionamiento cognitivo y disminuir la dependencia.

Los programas de estimulación generan mejoras globales de la conducta y estado de ánimo como consecuencia de una mejora de autoeficacia y autoestima. Promueven, además, el mantenimiento de las funciones cognitivas y un declive más lento en los casos de demencia.


De la misma forma que para el tratamiento farmacológico, los avances en el diagnóstico precoz del deterioro cognitivo y las demencias son fundamentales para enlentecer, en la medida de lo posible, el desarrollo de la enfermedad; en el caso de las terapias cognitivas, una aplicación temprana puede ofrecer mejores resultados dotando a la persona  de una mayor calidad de vida.

Fuentes:

Psiquiatría geriátrica. L. Agüera Ortiz, J. Cervilla Ballesteros, M. Martín Carrasco. Ed: Masson, 2006.

Efectos de la terapia no farmacológica en el envejecimiento normal y el deterioro cognitivo: consideraciones sobre los objetivos terapéuticos. V. Carballo-García, M.R. Arroyo-Arroyo , M. Portero-Díaz , J.M. Ruiz-Sánchez de León. Neurología. Vol 28. Nº 03. Abril 2013

http://www.infogerontologia.com/estimulacion/

http://www.inforesidencias.com/noticias/detalles.asp?IDNot=382

http://www.mariawolff.org/index.php/presentacion-investigacion-e-innovacion/terapias-no-farmacologicas

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¿Vuelta a la rutina?

La vuelta de las vacaciones se asocia a retomar nuestras rutinas. Éstas se definen como el hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin implicar razonamiento. Partiendo de ello, parece más fácil entender porqué la vuelta de las vacaciones se puede convertir en un auténtico suplicio: puede conducirnos al aburrimiento.

El aburrimiento, normalmente, conlleva emociones negativas como la apatía, la desmotivación, el cansancio y otras emociones secundarias asociadas, como la irritabilidad, la ansiedad o la tristeza. Síntomas todos ellos comunes en el famoso síndrome postvacacional.

Párate a pensar sobre las emociones asociadas al fin de tus vacaciones. Házte consciente de ellas, percíbelas, acéptalas y entiende su significado.

Las emociones negativas actúan como señales de que algo no marcha correctamente. Representan  oportunidades para el cambio, para poner en marcha nuestra creatividad y encontrar soluciones a determinados problemas.

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Imagen obtenida de Flickr, propiedad de Henrique Simplicio

Puedes convertir cada día en una oportunidad para realizar cosas nuevas y estimulantes. Saca provecho a tu tiempo libre a diario. Planifica actividades de ocio después de tu jornada laboral, seguramente dejarás de desear que pasen rápidamente los días esperando a que llegue el fin de semana, o el próximo periodo de vacaciones, para hacer las cosas que te gustan.

Dedica mínimo diez minutos al día a mirar hacia dentro. Cierra los ojos, céntrate en el aquí y ahora. Deja que tus pensamientos y sentimientos fluyan sin enjuiciarlos, simplemente obsérvalos. Diferentes investigaciones demuestran los beneficios psicológicos y fisiológicos de la meditación: ayuda a mejorar la capacidad atencional y de concentración, a regular las emociones, permite reducir el estrés y fortalece el sistema inmunológico.

Busca nuevas experiencias. Prueba nuevos alimentos, cambia tu ruta habitual para ir a trabajar. Si habitualmente te desplazas en trasporte público o en coche, prueba un día a ir en bici o andando. Aprende a hacer cosas nuevas sin preocuparte de tu desempeño, el objetivo es disfrutar y divertirte. Relaciónate, haz nuevos amigos. Plantéate nuevos retos profesionales y personales.

Activa tu curiosidad, investiga, lee sobre temas diversos. Plantéate alguna cuestión cada día e intenta resolverla. Observa tu entorno, visita algún museo, piensa en cómo puedes reutilizar objetos o darles un nuevo uso.

Mantén hábitos saludables. Preocúpate de que tu dieta sea equilibrada, variada y no te saltes comidas. Para tener un buen desempeño y encontrarte bien es importante respetar las horas de sueño, intenta dormir entre siete y nueve horas. Recuerda desconectarte del teléfono, televisión y ordenador por lo menos una hora antes de irte a dormir. Para recordarlo, igual que pones el despertador para levantarte, puedes ponerlo para irte a dormir. Mantén la habitación a oscuras, evitando ruidos, todo ello te ayudará a conciliar el sueño con más facilidad.  Realiza actividad física, con treinta minutos de paseo cada día por un parque o por espacios naturales es suficiente, no olvides los beneficios de ello comentados en la anterior entrada.

Recuerda que eres dueño de tu tiempo, invierte en él a diario y aprende a disfrutarlo: “Uno tiene en sus manos el color de su día…Rutina o Estallido” (Mario Benedetti).

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Infancia y vitamina G

En la sociedad occidental actual, la mayor parte de niños viven en entornos urbanos llevando una vida principalmente sedentaria. Gran parte de ellos no tienen contacto con espacios naturales de forma habitual a pesar de los múltiples efectos positivos a nivel físico, psíquico, social y académico que ello conlleva.

Frances Ming Kuo (doctora, investigadora y directora del Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois) lleva años estudiando la asociación entre la naturaleza, la salud humana, el comportamiento social y psicológico. En diferentes investigaciones, ha encontrado evidencias sobre el rol de la naturaleza como un ingrediente necesario para una vida saludable. De ellas nace el concepto de vitamina G (Green), entendido como la necesidad de mantener contacto con entornos naturales en dosis regulares y frecuentes.

Richard Louv (periodista, cofundador y presidente de la organización Chlidren and Nature Network), en su libro “Last Child in the Woods”, habla del Trastorno por Déficit de Naturaleza. Aunque no se considera un trastorno médico, ni hay estudios epidemiológicos en España que lo confirmen, hace referencia al efecto negativo que tiene en los niños la desconexión con el medio natural.

En niños que viven con poco acceso a entornos naturales se ha observado una mayor incidencia de trastornos de ansiedad y depresión clínica, un incremento de la obesidad infantil, un agravamiento de los síntomas del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) y una mayor prevalencia de enfermedades respiratorias y déficit de vitamina D.

En España, José Antonio Corraliza (catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid), junto a Silvia Collado (doctora en Educación Ambiental), han realizado varios estudios donde evidencian que el contacto con entornos naturales en la infancia actúa como factor protector (efecto Buffering) para hacer frente a situaciones adversas y estresantes. Los niños que disfrutan de un mayor contacto con la naturaleza son menos vulnerables al estrés y están en mejores condiciones para afrontar eventos estresantes cotidianos.

Imagen propiedad de Alessandro Pucci en Wikimedia Commons

Algunos de los efectos psicológicos positivos que tiene el contacto con la naturaleza en la infancia son:

  • Mejora el rendimiento académico: Los alumnos de colegios que utilizan aulas al aire libre y una educación de tipo experiencial-vivencial obtienen mejores resultados académicos. Cuidar de plantas, animales y observar en directo los diferentes procesos naturales impregnan de emotividad el aprendizaje. Las emociones dirigen la atención y permiten que se grabe con mayor facilidad la información.
  • Reduce los síntomas del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad): La exposición a espacios verdes y al aire libre mejora la concentración y el control de impulsos. Los niños diagnosticados de TDAH, que juegan regularmente en entornos naturales, tienen síntomas más leves que los que juegan en ambientes interiores o en espacios al aire libre no naturales.
  • Mejora la capacidad cognitiva: Los espacios naturales ofrecen un entorno rico en estímulos. Fomentan la capacidad de observación, experimentación, relación y razonamiento, entre otras muchas. Permiten un aprendizaje activo y significativo.
  • Mejora la creatividad y la resolución de problemas: Cuando los niños están en ambientes naturales participan en juegos más creativos y de tipo cooperativo y aumenta su capacidad para resolver los problemas.
  • Mejora las relaciones sociales: Las actividades recreativas en espacios naturales promueven la cohesión y la solidaridad.
  • Mejora la autonomía, autoestima y autocontrol: El contacto con la naturaleza permite tener experiencias personales irrepetibles mediante el cumplimiento de actividades que conlleven una cierta dificultad (cruzar un río) o determinados objetivos personales simbólicos (hacer cima). La tolerancia a la frustración se aprende de una forma más natural.
  • Mejora la psicomotricidad: Los espacios naturales ofrecen espacios abiertos donde los niños pueden moverse libremente y desarrollar sus habilidades motrices poniéndose a prueba. Permiten desarrollar una mayor coordinación y agilidad.
  • Fomenta la empatía, el respeto y el contacto con las emociones: Gracias al contacto con los animales y las plantas se generan comportamientos de respeto y empatía. Se promueve una mayor conciencia medioambiental. Además, en el entorno natural podemos experimentar emociones y sensaciones no habituales en el medio urbano.
  • Reduce el estrés: Estar cerca de espacios naturales actúa como factor protector para hacer frente a situaciones estresantes de la vida diaria.

En la actualidad existen diferentes proyectos orientados a fomentar un mayor contacto con la naturaleza. El objetivo es naturalizar, no solo los espacios de aprendizaje, sino también los entornos urbanos atendiendo a los múltiples beneficios que ello conlleva.

Un paseo por el parque, una excursión semanal al campo o la simple contemplación de la naturaleza deberían convertirse en actividades cotidianas con nuestros hijos. El contacto con la naturaleza en la infancia deja una huella imborrable.


Fuentes:

CORRALIZA, José Antonio; COLLADO, Silvia. “La naturaleza cercana como moderadora del estrés infantil”. Psicothema 2011. Vol.23, nº 2, pp. 221-226. www.psicothema.com

MÚGICA DE LA GUERRA, Marta; MUÑOZ SANTOS, María; PUERTAS BLÁZQUEZ, Javier. Salud y áreas protegidas en España. Identificación de los beneficios de las áreas protegidas sobre la salud y el bienestar social (2013). http://www.redeuroparc.org/img/Eje_4/AP_y_salud.pdf

Beneficios de conectar a los niños con la naturaleza. http://naturalearning.org/sites/default/files/Spanish%20Connecting%20Children%20with%20Nature.pdf

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